El diccionario de los pintores (III)

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Retomamos este serial con el que pretendemos convertiros en expertos de brocha en mano o, por lo menos, intentarlo. Si bien en anteriores ediciones halamos de la lavabilidad y de la cubrición, hoy vamos a compartir unos cuantos términos que os pueden resultar útiles para comprender las respuestas a vuestras consultas, así como haceros entender cuando os dirijáis a cualquier profesional. ¡Allá vamos!

  • Aplicabilidad: Es la característica propia de aquellas pinturas que se aplican fácilmente, es decir, que el rodillo o el pincel se deslizan suavemente sobre la superficie sin dejar marcas después de la aplicación y secado, sino un film uniforme.
  • Cáscara de naranja: Característica de ciertas aplicaciones a pistola, en las cuales las partículas de pintura no logran fluir adecuadamente durante el secado y producen un acabado con mala nivelación, semejante a la piel de una naranja.
  • Capa intermedia: Se trata de una pintura que se fija entre la base aplicada a la superficie y la pintura de acabado final para reforzar el aislamiento, haciendo más efectiva y duradera la protección de una zona.
  • Peinar: Consiste en repasar suavemente con la brocha las partes pintadas con el fin de emparejar la película de pintura.
  • Tizado: Es el polvo que se genera sobre la película de pintura cuando ha sido quemada por el sol. También sucede con las pinturas de piscina, donde el cloro del agua oxida la película transformándola en óxido.
  • Imprimación: Capa de preparación que se extiende en una superficie antes de pintarla para que la pintura se adhiera mejor. Tapa los poros en el caso de trabajar sobre madera, así como las imperfecciones en casi todo tipo de superficies.

Seguramente, algunos conceptos os resulten familiares, pero nunca está de más recordarlos o matizar su significado. Próximamente, más :)

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