Decoración que despierta sonrisas

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Decoración y estado de ánimo - Blatem Blog

Es un hecho probado que la decoración influye en nuestro estado anímico. Cualquier entorno que se precie tiene consecuencias sobre el bienestar de quienes habitan en él, por lo que un espacio clave en el desarrollo vital como es el hogar propio no podía ser una excepción. Justo al contrario: es el lugar por excelencia a cuidar en este sentido.

Así, desde Pinturas Blatem nos gustaría compartir unos consejos básicos para que vuestra casa siempre despierte una sonrisa gracias a la materia que mejor dominamos: los colores. ¡Descubre la psicología del color!

Azul: es relajante y ayuda a conciliar el sueño, por lo que se recomienda para los dormitorios en sus versiones más claras. En el caso del mobiliario, se puede optar por las más oscuras.

Verde: inspira equilibrio y evoca a la naturaleza. Asimismo, es el que menos cansa la vista, de modo que representa un buen aliado para las salas de estar o las zonas de estudio.

Amarillo: estimula la capacidad intelectual y, del mismo modo que otros tonos cálidos, ayuda a caldear las estancias. Por ello, se aconseja para aquellas que están orientadas al norte o destinadas a desarrollar alguna actividad creativa.

Rojo: es el más excitante de todos, de manera que su uso ha de ser moderado. Por ejemplo, para poner el acento en un rincón concreto o animar un interiorismo neutro.

Naranja: acentúa el optimismo y aporta dinamismo. Además, en los cuartos de baño mejora nuestra percepción frente al espejo. Sin embargo, no hay que abusar de él, pues da la sensación de reducir el espacio y podría agobiar.

Rosa: ayuda a deshacerse de pensamientos negativos, favorece la capacidad de recepción y se relaciona con la inocencia. En definitiva, es agradecido allí donde se aplica, especialmente en tono pastel.

Blanco: al igual que los tonos neutros, no produce cambios en el ánimo. Eso sí, tiene la capacidad de armonizar la decoración en general, imprimir frescura y potenciar la luminosidad.

Negro: es el color del pesimismo, pero puede actuar a modo de contrapunto para alcanzar el equilibrio en un interiorismo cargado de tonalidades más vivas.

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